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| Clase de 6ºA, fotografiada con las diez grullas, el libro leído y un cartel de apoyo a Japón. |
Leímos en voz alta el libro de Samuel Alonso “El grito de la grulla”. El libro sitúa la historia a finales de la Segunda Guerra Mundial, en 1945, justo cuando se produce la explosión de una bomba atómica en la ciudad de Nagasaki… Junichiro y Noriaki son los dos niños protagonistas. Hoy también hay muchos niños y niñas “protagonistas” en Japón, debido al terremoto, el posterior tsunami y los problemas con la central nuclear de Fukushima. Sesenta y seis años después de las bombas nucleares, una nueva amenaza radioactiva acecha a parte de la población de ese país: una central nuclear, afectada por la catástrofe, guarda en su interior un veneno mortal…
Leímos, el libro, escuchamos las noticias, vemos las imágenes y doblamos grullas de papel para mandar (vía Internet) a la joven japonesa –Makiko- que quiso llevar adelante la idea de que las “grullas” simbolizan el afecto, el amor, la buena suerte, los buenos sentimientos… El deseo, en definitiva, de que las cosas no vayan a más y el país recobre, poco a poco, la calma y la vida.
