La presencia de grupos escolares en la biblioteca, diariamente –aunque vayan acompañados de personas adultas- hace que los libros cambien de lugar en los estantes a una velocidad supersónica. Nadie, que no lo haya visto, puede imaginar la cantidad de libros que llegan a tocar, coger y dejar un grupo de una docena de niños y niños en un tiempo-clase... Y cuando digo, dejar, estoy queriendo decir “dejar en lugar equivocado”.
La
tarea de estos chicos y chicas “bibliotecarios” ha consistido en ordenar y ordenar los libros en las estanterías.
Terminada la informatización el pasado curso, se impone la ordenación
alfabética. Debo decir que han cogido una destreza extraordinaria en su manejo
y trabajan a un ritmo alto.
Hoy,
además, antes de que el viernes próximo colguemos el definitivo cartel de
“CERRADO POR VACACIONES” nos hemos propuesto –aprovechando que debíamos colocar
varios préstamos colectivos de las clases- quedarnos de una a dos del mediodía
para ordenarlos y, aunque no hemos podido terminar y seguiremos mañana o pasado
mañana, el trabajo realizado ha sido ejemplar y productivo. Gracias a la
pericia y la dedicación de Ana Begué, Mónica Satorres, Marc Serveto, Yolanda Moncada y Sanae Oulad, que han sido quienes se han quedado finalmente a trabajar, hemos dejado una
biblioteca lista para una revista.
Y, tal como he comenzado, termino. Este post es un reconocimiento
y un agradecimiento a todas y todos los que este curso se han entregado con
dedicación, a la tarea de colaborar con la biblioteca escolar. Seguro que nos
acordamos de este grupo en los años venideros...
| ¡Vaya trabajo que hemos hecho desde el martes, con estos cinco artistas! |


