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martes, 18 de junio de 2013

Bibliotecarios voluntarios

Sea esto un canto de reconocimiento, amplio y sincero, al enorme trabajo que han hecho –a lo largo de todo este curso- los chicos y chicas que se apuntaron voluntariamente como colaboradores de la biblioteca escolar.

 La presencia de grupos escolares en la biblioteca, diariamente –aunque vayan acompañados de personas adultas- hace que los libros cambien de lugar en los estantes a una velocidad supersónica. Nadie, que no lo haya visto, puede imaginar la cantidad de libros que llegan a tocar, coger y dejar un grupo de una docena de niños y niños en un tiempo-clase... Y cuando digo, dejar, estoy queriendo decir “dejar en lugar equivocado”.

La tarea de estos chicos y chicas “bibliotecarios” ha  consistido en ordenar y ordenar los libros en las estanterías. Terminada la informatización el pasado curso, se impone la ordenación alfabética. Debo decir que han cogido una destreza extraordinaria en su manejo y trabajan a un ritmo alto. 

Hoy, además, antes de que el viernes próximo colguemos el definitivo cartel de “CERRADO POR VACACIONES” nos hemos propuesto –aprovechando que debíamos colocar varios préstamos colectivos de las clases- quedarnos de una a dos del mediodía para ordenarlos y, aunque no hemos podido terminar y seguiremos mañana o pasado mañana, el trabajo realizado ha sido ejemplar y productivo. Gracias a la pericia y la dedicación de Ana Begué, Mónica Satorres, Marc Serveto, Yolanda Moncada y Sanae Oulad, que han sido quienes se han quedado finalmente a trabajar, hemos dejado una biblioteca lista para una revista.



Y, tal como he comenzado, termino. Este post es un reconocimiento y un agradecimiento a todas y todos los que este curso se han entregado con dedicación, a la tarea de colaborar con la biblioteca escolar. Seguro que nos acordamos de este grupo en los años venideros...
¡Vaya trabajo que hemos hecho desde el martes, con estos cinco artistas!

viernes, 19 de octubre de 2012

AYUDANTES DE BIBLIOTECA



Desde el pasado lunes, 15 de octubre, este grupo de niñas y niños de sexto A del CEIP Miguel Servet se ocupan de abrir la biblioteca escolar una hora diaria en horario extraescolar (de doce a trece horas). Cada día de la semana, se ocupa una pareja de ellos de realizar las tareas encomendadas. Regalan una hora semanal de su tiempo libre para facilitar la apertura de la biblio en ese horario, de modo que otros niños y niñas pueden acudir a buscar información (consultando algún libro o utilizando Internet), a terminar trabajos pendientes, a llevarse libros prestados, a devolver libros que ya fueron leídos… Procuran que haya un tono de voz adecuado en las conversaciones de los usuarios y ordenan alfabéticamente los libros en las distintas secciones. Son buena gente…
  
Hasta finales de febrero, estos serán los colaboradores. Llegado ese tiempo, ofreceremos esa misma posibilidad a los chicos y chicas de sexto B.
En la foto, de pie y de izquierda a derecha: Rocío, Alba, Mónica, Yolanda, Ana, Sanae y Paula. Sentados, de izquierda a derecha: Iván, Marc, Bianca y Bitu

miércoles, 19 de octubre de 2011

Alumnado colaborador con la Biblioteca Escolar

Con el comienzo de las clases, mañana y tarde, y tras pasar las fiesta del Pilar (“que es cuando empiezan las cosas en Fraga”, según dice una leyenda urbana), la biblioteca escolar del colegio amplía su horario, en tiempo extraescolar.
Nuestra biblioteca está abierta toda la jornada lectiva para que acudan las clases con sus maestros o maestras a realizar las actividades que consideren necesarias o adecuadas; se abre dos recreos a la semana, atendida por un maestro y de doce a trece horas (en horario extraescolar), atendida por un grupo de niños y niñas de sexto de Primaria. Y esto funciona así desde 1989, cuando se abrió por primera vez.

El equipo de diez niñas y niños, colaboradores voluntarios en tareas bibliotecarias, para esta primera parte del curso (hasta el mes de febrero), pertenece a sexto “A” y son, atendiendo a la foto que acompaña estas líneas: De pie, de izquierda a derecha, Cristina, Marta, Víctor, Alba, Jessica y Amina. Sentados, de izquierda a derecha, David, Javier, José Manuel y Álvaro.



Cada día, dos de ellos se encargan de: prestar los libros, recoger las devoluciones, anotar la asistencia, organizar las consultas en Internet, ordenar los libros en las estanterías y procurar que haya un clima agradable de bajo tono de voz y trabajo. Es ésta una manera de que el alumnado participe con una tarea voluntaria en el funcionamiento diario del colegio.

martes, 20 de septiembre de 2011

Buscan darle vida a la biblioteca local

Leemos esta noticia sobre Argentina. Siempre hay "cerebritos" políticos que pìensan que lo que sobra, cuando hay que recortar, son las bibliotecas. Es una fijación que tiene unas consecuencias que empobrecen y entorpecen el desarrollo de la comunidad. La noticia habla de la fundación de una biblioteca popular y del proceso de decaimiento y cierre de la misma, hasta que algunas personas se han decidido a refundarla y volver a abrir.
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La Tata Sarapura se fundó en 1998. Tiene más de 5.000 libros y necesita de la ayuda de los vecinos para funcionar a pleno.

Eugenia Balbián tiene 70 años. Su espíritu incansable y su gran amor por los libros la llevaron a hacerse cargo, desde hace algo más de 8 meses, de la refuncionalización de la biblioteca popular Tata Sarapura, de San Lorenzo, que cerró sus puertas durante dos años por falta de personal y quedó abandonada.
La biblioteca, se creó en 1998 y cuenta con más de 5.000 libros, donados principalmente por vecinos de San Lorenzo y Salta capital.
Con el paso de los años, por cuestiones internas, el personal fue renunciando hasta que, finalmente, se dejó de atender al público. Perdió así su personería jurídica y la subvención que recibía de la CONABIP, organismo nacional orientado al fortalecimiento de bibliotecas populares.
Tal fue el olvido que en su edificio, que pertenece a la comuna, comenzó a funcionar un jardín de infantes. “Sentí una pena tan grande al ver que los libros eran arrumbados en dos cuartos, que decidí hacerme cargo. Recuperamos el espacio, pero necesitamos ayuda para salir adelante”, señaló Eugenia, actual presidenta y quien hace las veces de ordenanza, tesorera, recepcionista y cualquier otra labor que haga falta.

La poesía de Juan Carlos Dávalos
(que vivió mucha parte de su vida en Salta)
es un referente para quienes promocionan
esta biblioteca popular
Hoy cuenta con la única ayuda de un grupo de 7 chicos de entre 10 y 22 años que concurren todos los días como voluntarios. “Un día, al verme barrer, se acercaron y me ofrecieron su colaboración. Ellos pintaron las paredes y ordenaron todo”, destacó Eugenia.
A raíz de la humedad y el abandono, debieron tirar muchos libros. No obstante, hoy la biblioteca recuperó su personería jurídica y se le reconectó el servicio de energía eléctrica. Además, se están realizando las gestiones necesarias para contar otra vez con la ayuda de la CONABIP (Comisión Nacional de Bibliotecas Populares).
Sin embargo, aún falta mucho
(En el Tribuno.com.ar – 22. 8. 2011)