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miércoles, 22 de octubre de 2014

Día de la biblioteca

Día de la biblioteca 2014 
 Información en:

Este año se  difunden 5000 carteles de Carme Solé y el pregón (images/pregón.pdf) de Antonio Rodríguez Almodóvar  entre las bilbiotecas de España. El acto protocolario tendrá lugar el día 23, a las 18,00h, en LA CASA DEL LECTOR




PREGÓN HOMENAJE A ANA MARIA MATUTE

 ¡Ana María, despierta!
El príncipe se quedó contemplándola. Era guapa, el pelo negro, los ojos grandes, la boca carnosa. Luego la sacudió suavemente, por un hombro. Insistió: - Vamos, mujer, que ya es hora.
Ana María, solo después de un rato, empezó a moverse. Primero movió un dedo, luego una ceja, luego entreabrió un ojo.  
  -¿Y tú… quién… eres? –preguntó, no sin gran esfuerzo.  
  -¡Soy el Príncipe Azul!
  -¿El qué?
  -El príncipe… ¿No te acuerdas? Tenemos que amarnos.
  -¿Es obligatorio?
  -Claro, lo manda la tradición.
  -¡Pues entonces vete a hacer gárgaras!  
Ana María se giró hacia un lado y volvió a dormirse. El príncipe quedó sumamente desconcertado. Se incorporó del filo del lecho y se puso a pasear la estancia. Vio las telarañas del tiempo colgando de los pesados cortinajes, vio a un par de alabarderos durmiendo de pie, la nariz del uno apoyada en la nariz del otro. Vio, o mejor
dicho, escuchó la estridente sinfonía de ronquidos que le llegaban de todas partes de aquel palacio encantado; ronquidos atronadores de guardianes forzudos, ronquidos silbantes de cocineros exquisitos, ronquidos trascendentes de capellanes gordinflones, ronquidos, ronquidos… Como que tuvo que taparse las orejas para no ser víctima de aquel terremoto sónico… y entonces se dio cuenta: ¡el fuego de la chimenea también dormía! Se acercó, aproximó una mano a  aquellas llamas petrificadas y quedó ensimismado… Luego de un tiempo incontable, levantó la vista y vio sobre la repisa una hilera de libros. Eran libros de cuentos, los únicos objetos de aquel lugar
que no habían acumulado polvo ni telarañas. Con un tembleque en el dedo índice de la mano derecha, impropio de todo un príncipe, fue recorriendo los títulos: Cuentos de antaño, de Charles Perrault, Cuentos de los hermanos Grimm, Cuentos de H. C. Andersen, Cuentos de Ana María Matute... Al leer este último, el corazón empezó a
repicarle. Sacó el libro y lo abrió. Al azar fue leyendo: “Todos nos acostamos con el lobo, pero lo que no podemos hacer es confundirlo con la abuelita.” “La infancia es más larga que la vida”.  “El que no ama está muerto”.  
Justo al acabar esta frase, cesaron los ronquidos y el fuego de la chimenea cobró repentina vitalidad. El príncipe se apartó.
  -Eso, ahora ponte a curiosear en mis cosas -oyó a sus espaldas. Levantó un poco más la vista y vio, en el espejo de la chimenea, cómo se incorporaba en su magnífico lecho una dama todavía más magnífica. Casi cien años de edad, el pelo totalmente blanco y la sonrisa totalmente pura.  
- ¿Se puede saber qué día es hoy?  
 -¿Hoy? -El príncipe no tenía ni la menor idea.
 -¡Me acabo de acordar! -Exclamó ella-. ¡Es 24 de octubre, día de la Biblioteca! ¡No te quedes ahí pasmado, que los niños nos están esperando! ¡Vamos, Príncipe Azul, mueve el culo!  
 Antonio Rodríguez Almodóvar

miércoles, 25 de junio de 2014

Fallece Ana María Matute

Ana María Matute, penúltimo testigo de una era en la literatura española, ha muerto a los 88 años y 11 meses, tres años después de recibir el Premio Cervantes que la dejó para siempre en el palmarés de las letras. Hace sólo unos meses, Ana María se dejó ver en Jerez, en la Fundación Caballero Bonald con la buena noticia de que tenía una nueva novela terminada. Será su último legado.



«Mi padre tenía una fábrica de paraguas, pero en casa se leía mucho. Disponíamos de una pequeña biblioteca y compartíamos inquietudes lectoras. Mi padre, incluso, empezó a escribir un dietario pero al final lo dejó y mi madre no se iba a dormir sin leer un rato. Mis hermanos y yo mantuvimos esos hábitos: siempre pedíamos libros para Reyes o por nuestro cumpleaños»


ANA Mª MATUTE

jueves, 28 de abril de 2011

Ana María Matute recoge el Cervantes

“El que no inventa no vive” (Ana María Matute)


Ayer, día 27 de abril, la escritora catalana, Ana María Matute recibió en Alcalá de Henares el Premio Cervantes. Matute es la tercera mujer que recibe ese galardón, en los 35 años que lleva entregándose esa alta distinción a escritores y escritoras en lengua castellana o española. A la ceremonia acudieron personas de variada condición, según cuentan algunas crónicas: “tunos, reyes, presidentes, alcaldes, ministros, altos cargos y cargos medios, escritores (siempre tirando a pocos), académicos, profesores, militares, curas, periodistas y camareros”.

“Preferiría escribir tres novelas seguidas y 25 cuentos sin respiro a tener que pronunciar un discurso”, dijo la escritora barcelonesa al comienzo del suyo. Discurso en el que recordó al poeta chileno, recientemente fallecido, Gonzalo Rojas, Premio Cervantes 2003. Un discurso en el que las ideas convivieron con los recuerdos.


Ana María Matute es una firme defensora –y volvió a recordarlo en su discurso- de la literatura infantil, de los cuentos y de la felicidad. En su defensa de la “literatura infantil”, recordó que los cuentos de hadas no fueron escritos para niños, al tiempo que avisaba contra la tendencia a limar las asperezas de los relatos de Perrault, Andersen o los hermanos Grimm: “Me estremece pensar y saber que se mutilan, bajo pretextos inanes de corrección política más o menos oportunos, y que unas manos depredadoras, imaginando tal vez que ser niño significa ser idiota, convierten verdaderas joyas literarias en relatos no sólo mortalmente aburridos, sino, además, necios. ¿Y aún nos preguntamos por qué los niños leen poco?”


Autora, entre otras obras, de Primera memoria, Los hijos muertos u Olvidado rey Gudú, Ana María Matute terminó su discurso con estas palabras: “Y me permito hacerles un ruego: si en algún momento tropiezan con una historia, o con alguna de las criaturas que transmiten mis libros, por favor créanselas. Créanselas porque me las he inventado.”

“Pocas veces se ha visto a tantos escritores felices con un galardón ajeno”; esto también lo decían las crónicas.
A continuación tienes un enlace sobre la ceremonia y sobre el discurso pronunciado. Clicando en esa dirección tendrás acceso a un pdf con el discurso completo: